viernes, 23 de agosto de 2013

colombia proyecto de ley 089 de 2011

PROYECTO DE LEY 089 DE 2011 CÁMARA.
por medio de la cual se penaliza el maltrato animal y se dictan otras disposiciones ¿Por el Bienestar Animal y la Convivencia Social¿
El Congreso de Colombia
DECRETA:
Artículo 1°. A partir de la promulgación de la presente ley, los animales tendrán en todo el territorio nacional el reconocimiento de seres vivos sintientes y por ello recibirán especial protección contra el sufrimiento y el dolor, causados directa o indirectamente por el ser humano.
Parágrafo. La expresión animal utilizada genéricamente en esta Ley, comprende todos los animales y en especial los silvestres, acuáticos, aéreos, exóticos, salvajes, nativos, domésticos o domesticados, cualquiera sea el medio físico en que se encuentren o vivan, en libertad o en cautiverio. Al efecto se tendrán en cuenta las siguientes definiciones:
a) Animal de Compañía. Son aquellos animales que se tienen con la finalidad de convivir con las personas, cuyo principal objetivo es el de la compañía y el afecto, sin ningún fin lucrativo. Los animales pertenecientes a la fauna silvestre y acuática, sea nativa o exótica, no podrán ser tenidos en calidad de Animal de Compañías;
b) Fauna silvestre, aérea y acuá tica. Se denomina al conjunto de organismos vivos de especies animales terrestres, aéreas y acuáticas en su estado salvaje y que no han sido objeto de domesticación, mejoramiento genético, cría regular o que han regresado a su estado salvaje;
c) Fauna exótica. Especie o subespecie taxonómica, raza o variedad cuya área natural de dispersión geográfica no se extiende al territorio nacional ni a aguas o espacio aéreo  jurisdiccional; y si se encuentra en el país o en la zona, es como resultado voluntario o involuntario de la actividad humana.
d) Zoocriadero. Lugar donde se lleva a cabo el mantenimiento, cría, fomento y/o aprovechamiento de especies de la fauna silvestre y acuática en un área claramente determinada, con fines científicos, comerciales, industriales, de repoblación o de subsistencia;
e) Criadero. Sitio ubicado en áreas rurales donde se crían animales domésticos con fines comerciales;
f) Animales usados para Trabajo. Son aquellos animales (caballos, burros, bueyes, caninos, entre otros) que son usados con el fin de prestar un servicio específico a las personas tales como el transporte, la carga, servicio de vigilancia y seguridad, labores agrícolas, así como aquellos que son utilizados en terapias asistidas de orden físico o psicológico;
g) Animales usados en los Circos. Son aquellos animales (silvestres, acuáticos, exóticos, salvajes, nativos, domésticos o domesticados, entre otros) que son usados con el fin participar en espectáculos desarrollados en los circos;
h) Animales de guía. Son aquellos que han sido adiestrados en escuelas especializadas oficialmente reconocidas para el acompañamiento, la conducción y la ayuda de las personas con disminución física o visual;
i) Plagas. Son aquellos que causan daño a cultivos, animales o humanos. Sólo se catalogan como plaga los insectos y roedores transmisores de enfermedades o depredadores de cultivos.
j) Animales asilvestrados: Animal doméstico que pasa ha estado salvaje
k) Animal de Investigación: Vertebrado perteneciente a una especie, raza o línea que tiene definida una genética y un estado higiénico sanitario, que constituye un biomodelo experimental para la experimentación científica, fundamentalmente. En términos técnicos es un sinónimo de animal de laboratorio.
l) Sufrimiento. Cualquier padecimiento físico, emocional o psicológico de un animal.
m) Bienestar animal: El trato a los animales está basado en el respeto, la solidaridad, la compasión, la ética, la justicia, el cuidado, la prevención del sufrimiento físico, emocional y psicológico y la erradicación del cautiverio, el abandono y de cualquier forma de abuso, maltrato, violencia y trato degradante y cruel, en tanto los animales son considerados sujetos de protección estatal. El bienestar animal involucra el bienestar físico, emocional y mental de los animales
Es la descripción del estado de los animales y del efecto que tienen sobre ellos el cuidado o el maltrato. Dentro de este concepto deben tener en cuenta los requisitos mínimos que deben ser satisfechos a todo animal:
1. Que no sufran hambre ni sed.
2. Que no sufran malestar físico, emocional, psicológico, ni dolor.
3. Que no sufran heridas ni enfermedades.
4. Que no sufran miedo ni angustia.
5. Que puedan manifestar su comportamiento natural.
Artículo 2°. El artículo 6° de la Ley 84 de 1989 quedará así:
Artículo 6°. Conductas sancionables. El que cause daño o dolor a un animal o realice cualquiera de las conductas consideradas como crueles por esta ley, recibirá la sanción prevista para cada caso.
Se presumen hechos dañinos y actos de crueldad para con los animales, todos aquellos que vulneran su bienestar o aquellos que causen daño o sufrimiento injustificado a un animal, por acción u omisión del ser humano, especialmente los siguientes:
1. Herir o lesionar a un animal;
2. No otorgar las condiciones de bienestar en cuanto al alimento, descanso, vivienda, esparcimiento, salud y protección necesarios para la subsistencia de un animal;
3. Causar muerte innecesaria o daño a un animal obrando por motivo abyecto o fútil;
4. Remover, destruir, mutilar o alterar cualquier miembro, órgano o apéndice de un animal vivo, sin que medie razón técnica, científica, zooprofiláctica, o que se ejecute por piedad para con el mismo;
5. Causar la muerte inevitable o necesaria a un animal con procedimientos que originen sufrimiento o que prolonguen su agonía;
6. Entrenar o enfrentar animales para que se acometan y hacer de las peleas así provocadas un espectáculo público o privado;
7. Convertir en espectáculo público o privado el maltrato, la tortura o la muerte de animales adiestrados o sin adiestrar;
8. Usar animales vivos para entrenamiento o para probar o incrementar la agresividad o la pericia de otros animales;
9. Utilizar animales para trabajo sin las condiciones de salud, edad, alimentación y descanso necesarias, así como no proveerlo con el equipo adecuado para la labor que desempeña;
10. Utilizar para el servicio de carga, tracción, monta o espectáculo, animales ciegos, heridos, deformes, o enfermos gravemente o desherrados o emplearlos para el trabajo cuando por cualquier otro motivo no se hallen en estado físico adecuado;
11. Usar animales como blanco de tiro, con objetos susceptibles de causarles daño o muerte o con armas de cualquier clase;
12. Toda privación al animal de aire, luz, alimento, movimiento, espacio suficiente, abrigo, higiene o aseo, que le cause daño físico o psicológico o muerte;
13. Abandonar substancias venenosas o perjudiciales en causes o nacimientos de agua, campo abierto o lugares accesibles a animales, diferentes de aquellos a los cuales específicamente se trata de combatir;
14. Recargar de trabajo a un animal a tal punto que como consecuencia del exceso o esfuerzo superior a su capacidad o resistencia se le cause agotamiento, extenuación manifiesta, heridas o muerte;
15. Usar mallas camufladas para la captura de aves y roedores, emplear explosivos o venenos para la de peces. La utilización de mallas camufladas para la captura de aves será permitida únicamente con fines científicos, zooprofilácticos o veterinarios y con previa autorización de la entidad administradora de los recursos naturales y organismos competentes para tal fin.
16. Envenenar o intoxicar a un animal, usando para ello cualquier sustancia venenosa, tóxica, de carácter líquido, sólido, o gaseoso, volátil, mineral u orgánico;
17. Sepultar vivo a un animal;
18. Confinar uno o más animales en condiciones tales que le produzca la asfixia;
19. Ahogar a un animal;
20. Hacer con bisturí, aguja o cualquier otro medio susceptible de causar daño o sufrimiento prácticas de destreza manual con animales vivos o practicar la vivisección;
21. Estimular o entumecer a un animal con medios químicos, físicos o quirúrgicos, para fines competitivos, de exhibición o utilización en espectáculo público o privado y en general aplicarles drogas sin perseguir fines terapéuticos;
22. Utilizar animales vivos o muertos en la elaboración de escenas cinematográficas o audiovisuales destinadas a la exhibición pública o privada, en las que se cause daño o muerte a un animal con procedimientos crueles o susceptibles de promover la crueldad contra los mismos. No podrán reproducirse dichas escenas en los medios de comunicación escritos, virtuales, radiales o televisivos o sus similares;
23. Dejar expósito o abandonar a su suerte a un animal doméstico o domesticado;
24. Utilizar animales domésticos, de producción, silvestres, exóticos, aéreos, acuáticos o de granja para investigación biológica y biomédica;
25. Realizar experimentos con animales vivos de grado superior en la escala zoológica al indispensable, según la naturaleza de la experiencia;
26. Realizar estudios o ensayos de tipo investigativo sin contar con la autorización del organismo estatal competente, formación y certificación respectiva, o sin cumplir con los protocolos de ética y bienestar animal que se fijen para tal fin, o sin las condiciones de infraestructura física adecuada;
27. Abandonar a sus propios medios animales utilizados en experimentos;
28. Utilizar animales en docencia sin aprobación del Comité Institucional de Cuidado y Uso de Animales en Laboratorios (CICUAL), sin justificación y sin consideración de principios etológicos propios de los animales;
29. Realizar prácticas docentes de caza y recolección de animales sólo por repetición de  procedimientos;
30. Causar la muerte de animales grávidos, cuando tal estado sea patente en el animal;
31. Lastimar o arrollar un animal o matarlo, con fines lucrativos o por simple perversidad;
32. Exhibir animales con finalidades lucrativas, venderlos o intercambiarlos en la vía y espacios públicos, salvo la cesión, la adopción o la acogida de animales abandonados o perdidos por medio del Centro de Protección y Bienestar Animal, y las entidades de defensa y protección de los animales;
33. Utilización de animales de compañía para la mendicidad, atacar, amenazar o hurtar a otras personas;
34. Ejercer la cría y levante de animales domésticos en el área urbana con fines comerciales;
35. La utilización de animales en espectáculos o trabajos no autorizados por el presente Estatuto.
Artículo 3°. El artículo 40 de la Ley 84 de 1989 quedará así:
Artículo 40. Multas. Los dineros recaudados por conceptos de multas se destinarán a las Juntas Defensoras de Animales de la respectiva entidad territorial donde se presentaron los hechos, entidad que los destinará de manera exclusiva a la formulación, divulgación, ejecución y seguimiento de políticas de protección de los animales, campañas de sensibilización y educación ciudadana en materia de protección de animales y tenencia responsable de animales de compañía, diseño y evaluación de programas locales de educación en los temas de respeto y cuidado de los animales, fomento de la investigación que redunde en mejoramiento del bienestar de los animales; y a campañas de e sterilización, así como la promoción de la adopción de animales de compañía que se encuentren en los Centros de Protección y Bienestar Animal.
Artículo 4º. Competencia. Las conductas y sanciones contempladas en la Ley 84 de 1989, así como en la presente ley, serán de conocimiento de los Jueces Penales Municipales del lugar donde ocurran los hechos.
Artículo 5º. El artículo 46 de la Ley 84 de 1989 quedará así:
Artículo 46. Competencia. Las conductas y sanciones contempladas en la presente ley serán de conocimiento de los Jueces Penales Municipales.
Artículo 6º. Decomiso preventivo. La Policía Nacional podrá retener preventivamente en forma inmediata y sin necesidad de orden judicial o administrativa previa, a cualquier animal que esté siendo víctima de cualquiera de las conductas previstas en la presente ley, o de cualquier situación que ponga en peligro la vida o integridad del animal, o vulnere su bienestar físico y psicológico, seguridad o protección.
Los efectivos policiales darán prelación para proceder a la retención, a las solicitudes que al respecto formulen los integrantes de las Entidades Defensoras de Animales. Esta misma facultad la tendrán las autoridades de policía y agentes de policía de Tránsito, Ecológica, de Carreteras y Alcaldes. Toda denuncia deberá ser atendida en un lapso de veinticuatro (24) horas como máximo.
Los animales se pondrán a disposición de las sociedades protectoras de animales o en su defecto a cargo del organismo competente para ello.
Artículo 7°. Decomiso en domicilio privado. Cuando se tenga información de la realización de conductas previstas en la presente ley en domicilio privado, en oficina, establecimiento de cualquier índole, entidad pública o en cualquier otro lugar donde se tenga, utilice, críe, exhiba, use o comercie con animales, el Juez respectivo podrá dictar orden de allanamiento y se procederá a la retención del animal, el cual será puesto bajo custodia del Centro de Protección y Bienestar Animal o en su defecto, del Alcalde o de la Policía Nacional, una Entidad Protectora de Animales, o la autoridad ambiental competente en el caso de los animales silvestres aéreos y acuáticos.
Parágrafo. En caso de urgencia, el Juez deberá dictar la orden de allanamiento y decomiso respectiva de forma inmediata. En todo caso, el decomiso y el allanamiento deberán practicarse siguiendo los procedimientos establecidos para tal fin.
Artículo 8°. Custodia. Cuando se entreguen en custodia los animales domésticos a las Entidades de Protección Animal, el poseedor, tenedor o propietario estará en la obligación de garantizar los gastos de manutención y alimentación del animal.
En caso de no cancelarse las expensas respectivas dentro de un plazo de quince (15) días calendario, la entidad de protección podrá disponer definitivamente para adopción el animal.
Artículo 9°. De los animales aprehendidos en procesos judiciales. Cuando sean aprehendidos animales como consecuencia de procesos civiles, penales o de cualquier clase, y no se presentare su dueño o este no pueda costear su sostenimiento, los gastos correrán por cuenta de los Centros de Protección y Bienestar Animal Municipales o Distritales, o en su defecto, las alcaldías municipales o locales donde se encuentre el animal podrán dejar el animal a disposición de una Entidad Protectora de Animales acreditada ante la respectiva entidad territorial.
En los eventos en que el proceso dé lugar a condena en costas, las expensas de sostenimiento del animal deberán tenerse en cuenta al momento de su liquidación, para su reintegro a la autoridad o entidad que las haya asumido.
Transcurridos quince (15) días calendario, las entidades protectoras de animales podrán disponer del animal para incluirlo en los programas de adopción privada.
Artículo 10.  El Código Penal tendrá un artículo nuevo del siguiente tenor:
Artículo 331A. Conductas contra los animales. El que cometa cualquier conducta descrita en el artículo 6º de la Ley 84 de 1989 contra un animal, incurrirá en prisión de doce (12) a cuarenta y ocho (48) meses y multa de diez (10) a doscientos (200) salarios mínimos legales mensuales vigentes.
Igualmente se impondrá como sanción accesoria la prohibición de tenencia de animales de un (1) año y hasta por veinte (20) años y se impondrá consejería psicológica obligatoria a costa del indiciado, imputado o condenado.
Parágrafo 1º. Si la conducta se comete en un establecimiento de comercio, matadero, criadero, zoológico o cualquier otro establecimiento en el que se tengan animales, el Juez ordenará, de manera preventiva, el cierre temporal del establecimiento durante el tiempo necesario para poner fin a la conducta sancionada. En caso de comprobar que no se tomaron las medidas necesarias para dar fin a la conducta, se ordenará el cierre definitivo del establecimiento.
En caso de tratarse de establecimientos extranjeros, el Juez impondrá adicionalmente la prohibición de ingreso al territorio nacional durante el tiempo que considere necesario, sin que dicho lapso sea inferior a cinco (5) años.
Artículo 11. El Código Penal tendrá un artículo nuevo del siguiente tenor:
Artículo 331B. Circunstancias de agravación Punitiva. Las penas contempladas en el artículo anterior se aumentarán de la mitad a las tres cuartas partes, si la conducta se cometiere:
a) Con perversidad, crueldad o sevicia;
b) Cuando uno o varios de los hechos mencionados se comentan en vía o sitio público;
c) Con preparación ponderada del acto punible;
d) Cuando la conducta se cometa sobre un animal usado para trabajo;
e) Valiéndose de inimputables o de menores de edad, o en presencia de aquellos;
f) Cuando se cometan, publiquen, presencien o ejecuten actos sexuales con los animales;
g) Cuando como consecuencia del daño o acto cruel se produzca la muerte o se afecte gravemente la salud del animal o este quede impedido por pérdida anatómica o de la función de uno o varios órganos o miembros o con deformación grave y permanente;
h) Cuando se realicen ensayos de laboratorio sin conocimiento, adiestramiento, formación y condiciones adecuadas para ello y sin autorización de los organismos competentes.
i) Cuando siendo indispensable, se realicen ensayos, pruebas de laboratorio, demostraciones en docencia, sin contar con la previa autorización del Comité Institucional de Cuidado y Uso de Animales en Laboratorios (CICUAL) u organismo competente.
j) Cuando alguno de los delitos previstos en los artículos anteriores se cometiere por servidor público o persona que ejerza funciones públicas.
Artículo 12. El Código Penal tendrá un artículo nuevo del siguiente tenor:
Artículo 331 C. Modalidad Culposa. Si la conducta descrita en el artículo 331A se cometiere en la modalidad de culpa, incurrirá exclusivamente en multa de dos (2) a cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales vigentes, así como en la sanción accesoria la prohibición de tenencia de animales de un (1) año y hasta por diez (10) años e imposición de consejería psicológica obligatoria a costa del indiciado, imputado o condenado.
Artículo 13. Adiciónese el artículo 37 del Código de Procedimiento Penal con un numeral 7º así:
Artículo 37. De los Jueces Municipales. Los jueces penales municipales conocen:
(¿)
7. De las Conductas contra los Animales.
Artículo 14. Para el cumplimiento de lo establecido en los artículos 6º a 9º, el Gobierno Nacional creará y reglamentará dentro de la Fiscalía General de la Nación, con el fin de adelantar labores de investigación y judicialización, las Unidades Locales y Seccionales de Delitos contra los Animales en todo el territorio Nacional.
Artículo 15º. Vigencia y Derogatorias. La presente ley rige a partir de la fecha de su sanción y deroga las disposiciones que le sean contrarias.
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
1. FUNDAMENTO JURÍDICO
1.1 Marco Constitucional
Artículo 8°. ¿Es obligación del Estado y de las personas proteger las riquezas culturales y naturales de la Nación.¿
Artículo 58. Artículo modificado por el artículo 1° del Acto Legislativo 1 de 1999. El nuevo texto es el siguiente: ¿Se garantizan la propiedad privada y los demás derechos adquiridos con arreglo a las leyes civiles, los cuales no pueden ser desconocidos ni vulnerados por leyes posteriores. Cuando de la aplicación de una ley expedida por motivos de utilidad pública o interés social, resultaren en conflicto los derechos de los particulares con la necesidad por ella reconocida, el interés privado deberá ceder al interés público o social.
La propiedad es una función social que implica obligaciones. Como tal, le es inherente una función ecológica
(¿)¿ (Destacado fuera de texto).
La Corte Constitucional, en la Sentencia C- 666  de fecha 30 de agosto de 2010, sostuvo:
¿¿Es así como la función ecológica se convierte en un elemento de necesaria consideración cuando de analizar el contenido del derecho constitucional de propiedad se trata. La Corte Constitucional se ha valido de la esencia ecológica del contenido del derecho de propiedad para armonizar su aplicación con otros valores, principios, derechos, deberes o bienes constitucionales; en este sentido es enunciativa del principio argumentativo planteado la Sentencia C-189 de 2006, en la que se consagró:
¿En este contexto, como lo ha reconocido esta Corporación, con la introducción de la citada función ecológica se ha incorporado una concepción del ambiente como límite para el ejercicio de los atributos de la propiedad privada, propiciando lo que este Tribunal ha denominado como ¿ecologización de la propiedad¿. Al respecto, en sentencia C-126 de 1998, la Corte señaló: `Ahora bien, en la época actual, se ha producido una ¿ecologización¿ de la propiedad privada, lo cual tiene notables consecuencias, ya que el propietario individual no sólo debe respetar los derechos de los miembros de la sociedad de la cual hace parte (función social de la propiedad) sino que incluso sus facultades se ven limitadas por los derechos de quienes aún no han nacido, esto es, de las generaciones futuras, conforme a la función ecológica de la propiedad y a la idea del desarrollo sostenible.  Por ello el ordenamiento puede imponer  incluso mayores restricciones a la apropiación de los recursos naturales o a las facultades de los propietarios de los mismos, con lo cual la noción misma de propiedad privada sufre importantes cambios¿.¿ -subrayado ausente en texto original-
Para el caso concreto, la naturaleza ecológica de la propiedad y su consecuencia, la ecologización de la propiedad privada, sustentan las limitaciones que desde el punto de vista constitucional se derivan para la propiedad que sobre los animales se tenga. Junto con el deber de protección a los recursos naturales y los deberes de comp ortamiento derivados de la dignidad humana, el ámbito de libertad en el trato que se dé a los animales, esta vez los que sean propiedad de las personas, debe entenderse desarrollable dentro de los parámetros establecidos por la función ecológica de la propiedad. Así, los contornos del contenido del derecho de propiedad respecto de los animales, y por consiguiente la amplitud de la libertad de actuación amparada por este derecho, estará limitada, además, por el carácter ecológico inherente a la propiedad o, en otras palabras, por la ecologización de la misma que se deduce de la Constitución¿¿.
Artículo 79. ¿Todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano. La ley garantizará la participación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarlo.
Es deber del Estado proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importancia ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines.¿
Artículo 95. ¿La calidad de colombiano enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional. Todos están en el deber de engrandecerla y dignificarla. El ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en esta Constitución implica responsabilidades.
Toda persona está obligada a cumplir la Constitución y las leyes.
Son deberes de la persona y del ciudadano:
1. Respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios;
2. Obrar conforme al principio de solidaridad social, respondiendo con acciones humanitarias ante situaciones que pongan en peligro la vida o la salud de las personas;
(¿)¿
1.2 Marco Legal.
1. Ley 5ª  del 20 de septiembre de 1972. ¿Por la cual se provee a la fundación y funcionamiento de Juntas Defensoras de animales¿.
2. Ley 17 del 22 de enero de 1981. ¿Por la cual se aprueba la ¿Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres¿, suscrita en Washington, D.C., el 3 de marzo de 1973¿.
3. Ley 84  del 27 de diciembre de 1989. ¿Por la cual se adopta el Estatuto Nacional de Protección de los Animales y se crean unas contravenciones y se regula lo referente a su procedimiento y competencia¿.
2. CONSIDERACIONES DEL PROYECTO
En nuestros días, este sentimiento colectivo se ha venido plasmando, principalmente, en el desarrollo de legislaciones y marcos normativos que avanzan en la vía de la protección estatal de los animales y sus posibles derechos, al igual que en distintas regiones de nuestra geografía[1][1] y a nivel mundial[2][2] se han llegado a prohibir definitivamente algunas prácticas que vulneran el derecho al bienestar de los animales, superando así los clásicos conflictos de intereses que son percibidos, la mayoría de las veces, como objeciones sin fundamento de actividades y espectáculos que están interesados en proteger sus intereses económicos, sin atender incluso a la innegable tendencia mundial a considerar a los animales como verdaderos titulares de derechos[3][3]. La promulgación sistemática de leyes que protegen a los animales y prohíben prácticas violentas e innecesarias en contra de la vida y la ¿dignidad¿ del animal, evidencia la que bien podría llamarse una ¿tendencia al reconocimiento y la protección normativa del derecho al bienestar de los animales¿. En este sentido, se puede afirmar que la tendencia que se perfila actualmente corrobora el principio de avance del Derecho Positivo, según el cual: ¿La protección animal y su legislación de soporte se apoya en consideraciones de índole filosófica y ética, más allá de la simple compasión o los sentimientos humanitarios, los cuales, aunque indiscutiblemente válidos y suficientes, merecen legitimarse desde el punto de vista del raciocinio, con argumentaciones para demostrar que bajo un concepto moral objetivo y como una expresión del derecho natural, constituye un imperativo ineludible para el hombre.¿[4][4] En efecto, hoy sabemos que aunque muchas veces ha costado dar el salto a otro modelo de nación, de religiosidad, de igualdad racial, de otra especie, una vez dado el salto moral y ético, el salto legislativo ha seguido con más o menos prontitud[5][5]. Es así como ha ocurrido en aquellas sociedades cuyos gobiernos han comprendido la urgente necesidad de alinear la legislación con una opinión pública en rápido progreso[6][6], las cuales han avanzado en la promulgación de leyes que prohíben  diversos actos de crueldad, incluso, en condiciones de pretendido bienestar animal o trato humanitario.
En Colombia, a pesar de la falta de reconocimiento de los animales como seres sujetos de derechos, ha empezado a trabajarse en una línea que tiende hacia la protección de los animales por obligación estatal[7][7]. Esta yuxtaposición ideológica genera un cambio en la antigua visión antropocéntrica de la Constitución de 1991 a una nueva visión ecléctica de la misma, al integrar el derecho ambiental (y animal) a través de la Sentencia C-666 del 30 de agosto del 2010 emanada por la honorable Corte Constitucional, se amolda la concepción que trae el Estatuto Nacional de Protección de los Animales ¿ ENPA (Ley 84 de 1989) a la nueva realidad constitucional; es la inserción de un enfoque progresista en la actual cadena normativa colombiana, pues la visión utilitarista de los animales conforme a nuestra Legislación Civil (art. 655), los animales eran considerados cosas muebles bajo el dominio del hombre, posición superada claramente como quiera que según el fallo citado los animales podrán ser considerados en todo el territorio Nacional seres vivos y sintientes: ¿¿El resultado, se reitera, será el entender el ambiente como el contexto en el que distintos seres sintientes llevan a cabo su existencia, base conceptual que excluye cualquier visión meramente utilitarista que valore a los animales exclusivamente en cuanto recurso, es decir, como elemento de explotación por parte de los seres humanos.¿[8][8]; todo esto en aplicación de lo dispuesto en el Numeral 1º del artículo 48 de la Ley 270 de 1996 (Estatutaria de la Administración de Justicia) según la cual las Sentencias de la Corte Constitucional en su parte motiva tendrán el alcance de ser ¿¿criterio auxiliar para la actividad judicial y para la aplicación de las normas de derecho en general. La interpretación que por vía de autoridad hace (la Corte Constitucional), tiene carácter obligatorio general.¿
Sumado a todo lo anterior podemos afirmar que es una respuesta viable y conveniente a la demanda de la ciudadanía[9][9] que reclama la puesta en marcha de herramientas con las cuales las autoridades nacionales puedan prevenir, disminuir y contrarrestar el constante abuso que algunos miembros de la colectividad proporcionan a los animales y que desconocen los postulados fundamentales de la protección que nuestra Carta Política otorga a la fauna y a la flora en todas sus formas[10][10].
Los referentes internacionales existentes apuntan en dos direcciones intrínsecamente ligadas: 1) por un lado, ampliar el marco proteccionista del bienestar animal, entronizando el poder estatal en la erradicación del dolor y el sufrimiento físico y emocional de los mismos, causados directa o indirectamente por el ser humano; y por otro lado, 2) al reconocimiento de los derechos de los animales. Para el primer caso y que sería el aplicable al caso que nos ocupa, cual es la penalización del maltrato animal, encontramos distintas normas internacionales que sirven como referente del especial proteccionismo estatal reinante hoy por hoy. En Europa, se puede la Legislación europea sobre bienestar animal: http://ec.europa.eu/food/animal/welfare /references_en.htm; el Protocolo sobre la protección y el bienestar de los animales anexo al Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea (Tratado CE); las leyes de protección y bienestar de países de la Unión Europea, de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia y Oceanía: http://awic.nal.usda.gov/nal_display/index.php?info_center=3&tax_level=2&tax_subject=182&topic_id=1121; la amplia legislación belga de protección y bienestar animal http://www.gaia.be/fra/control.php?&topgroupname=&groupname=documentation&subgroupname=legislation la Ley 11/2003 de la CCAA de Andalucía (España); entre otras disposiciones estatales o municipales que prohíben la utilización de animales en diversas prácticas en países de Europa por reconocer que se trata de seres sintientes, es decir, sensibles al dolor, al placer y al sufrimiento. En América Latina, se puede citar: la Ley 27265 de 2000 de protección a los animales domésticos y a los animales silvestres mantenidos en cautiverio de Perú; la Ley general de vida silvestre del 14/10/2008 de México, en la cual se prohíbe la importación, exportación y reexportación de cualquier especie de mamífero: http://www.cddhcu.gob.mx /LeyesBiblio/pdf/146.pdf; la Ley 4040 de 2009 de Bolivia, por la cual se prohíbe el uso de animales; la Ley del 29/03/2007 de Venezuela para la Protección de los Animales Domésticos, Dominados, Silvestres y Exóticos Libres y en Cautiverio; la Ley Nº 14346 de Argentina de Protección de Animales; la Ley No. 20380 de Chile sobre la Protección de Animales; entre otras legislaciones de carácter estatal, local y municipal que apelan a principios d e bienestar. A nivel de Norteamérica existe protección federal y estatal en defensa de los animales, con diversas penas y multas, siendo la del Estado de Illinois la legislación modelo para la defensa del bienestar animal (http://www.legis.state.il.us/legislation/ilcs/ch510/ch510act70.htm).
Valga añadir que, aunque sólo se citan algunos ejemplos, son pocos los países que hoy carecen de una legislación especial de protección de los animales; en su mayoría, cimentadas en los principios de bienestar animal y en las cinco libertades (five freedoms welfare) que hacen operativo el concepto, las cuales constituyen, por ejemplo, las bases de la política de la Unión Europea[11][11]. Este mismo marco conceptual y de principios ha sido aceptado y ratificado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE por sus siglas en inglés) que elaboró, a partir de 2001, las primeras normas internacionales en la materia fundamentadas sobre bases científicas[12][12].
De la segunda línea de pensamiento, que le atribuye el reconocimiento de derechos a los animales, hacen parte las legislaciones más innovadoras. Austria, Alemania y Suiza son los únicos países que han roto con el enfoque del bienestar animal y han incluido en su constitución el reconocimiento de los animales como seres sensibles[13][13]. En el año 2006, Cataluña (España) se sumó a este grupo al introducir en el libro quinto del código civil catalán la definición de los animales como `no-cosas. Igualmente, el Tratado de Ámsterdam de 1997, anexo al Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea, el Protocolo No. 33 sobre la ¿protección y el bienestar de los animales¿, en el que se manifiesta el deseo de ¿garantizar una mayor protección y un mayor respeto del bienestar de los animales como seres sensibles,¿ y por tanto, ¿seres sintientes, esto es, seres con capacidad de sufrimiento.¿
< span lang=ES-TRAD style='font-family:Cambria;color:black;mso-ansi-language:ES-TRAD'>Igualmente, es importante anotar que la protección de los animales se ha convertido en un tema de gran relevancia, no sólo por el reconocimiento científico de que los animales son sujetos de una vida, con capacidad de experimentar dolor físico (sintiencia ¿ capacidad de sentir ¿ dolor o placer ¿ la cual fundamentaría una igualdad moral; Cfr. Benthan, J.) y emociones próximas a las de los seres humanos, sino por la constatación de que el respeto a los animales incide positivamente en la convivencia social[14][14]. Por ello, se puede afirmar que la protección a los animales constituye un eje vertebral del desarrollo social y humano de una comunidad o conglomerado social, en procura de la sostenibilidad y la justicia ambiental.
Dicho propósito es de una gran relevancia histórica y de trascendencia ética y moral, toda vez que implica incluir la gestación de mecanismos de protección hacia los animales como objeto de regulación pública y política cultural e institucional del Estado, aceptando y garantizando la aplicabilidad del enfoque integral de derechos que aporta el marco del Estado colombiano. Igualmente, supone tener en cuenta la intencionalidad política que tuvo el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial al mostrar su adhesión a la Declaración Universal de Bienestar Animal ¿ DUBA ¿ cuyo principal objetivo es: ¿establecer el bienestar de los animales como un asunto de importancia internacional y proporcionar un punto de referencia para los Gobiernos en la formulación de políticas y legislaciones para este fin¿[15][15]; aunque ¿no tiene carácter vinculante, su reconocimiento formal aporta el concepto de `bienestar animal¿ como principio orientador y de interpretación de las políticas públicas y privadas de protección ambiental, además de promover el trabajo en conjunto entre las instituciones públicas y la sociedad civil como un medio eficiente y eficaz para alcanzar sus objetivos.¿[16][16]
Sostener que los animales, en tanto titulares de protección estatal, deben entrar a hacer parte del concepto según el cual su diversidad los incluye en la agenda que propende por su ¿derecho¿ al territorio ¿en condiciones dignas¿, implica hacer un alto en el camino y repensar nuestras formas de relacionarnos con estas otras expresiones de vida. Ello implica introducir cambios en nuestro marco normativo nacional, como un acondicionamiento de la política nacional frente a la especialísima protección constitucional que otorgó nuestra Carta de 1991 al medio ambiente[17][17], a través de la formulación de objetivos, estrategias, programas, medios y acciones de diverso alcance para orientar el comportamiento de todos los actores, individuales y colectivos, hacia la consecución del cambio cultural profundo que ansía esta reformulación de la protección animal modificando la calidad jurídica de los animales en el territorio nacional.
Se pretende el ámbito sancionatorio de la Ley 84 de 1989 en cuanto a las conductas constitutivas de hechos dañinos y de crueldad con los animales. De modo que si conforme al espíritu de la ley lo que se busca es aumentar la esfera de protección de los animales y sancionar todo aquel comportamiento cruel y dañino contra los animales, el artículo 6° de la Ley 84 de 1989 se aviene en mejor medida a tal fin, habida cuenta de la mayor amplitud de comportamientos sancionables.
Concomitante con lo anterior, el ser humano ha creado nuevas formas de maltrato hacia los animales que el Legislador en 1989 no previó, por lo que se hace necesaria la implementación de nuevas conductas amoldadas al maltrato animal, causadas directa o indirectamente por el ser humano.
Se establecen causales de agravación de la sanción, resultando razonable en un régimen sancionatorio.
Se propone introducir un nuevo artículo al Código Penal (artículo 331A) estableciendo el tipo penal de ¿Conductas contra los animales¿. La razón de tal proposición radica en que los movimientos procesalistas mundiales han enfatizado la necesidad de unificar procedimientos[18][18]: por un lado, porque le resulta más favorable al Estado (visto desde el punto de vista fiscal) establecer que en un mismo procedimiento ante un Juez Natural se puedan discutir la totalidad de las actuaciones que inciden en el normal desarrollo de la vida en comunidad; y, por otro lado, en la medida que le resulta más fácil al ciudadano (desde el punto de vista económico y garantista) saber que en caso de una trasgresión a la normatividad, será únicamente un operador (en este caso, judicial) quien a través de los derroteros identificadores del debido proceso (artículo 29, C. N.), impondrá las eventuales consecuencias jurídicas por su actuar. No sería conveniente desde ningún punto de vista, mantener una figura de una investigación administrativa con sanciones pecuniarias, encabezada por las Alcaldías o Inspecciones de Policía, y paralelamente crear una tipología penal que obligaría a una nueva investigación de carácter judicial por el mismo hecho, con consecuencias jurídico ¿ penales y a la misma vez, pecuniarias.
Por otro lado y en cuanto a la creación de una nueva conducta penal, es importante señalar que la misma deviene del trabajo adelantado por la investigación criminológica que encuentra un vínculo entre la violencia ejercida contra los animales y la violencia doméstica y social[19][19], sugiriendo con ello un patrón de comportamiento de indiscutible relevancia que permite asegurar que quien comete conductas violentas contra los animales, es un criminal en potencia que a futuro podrá generar comportamientos agresivos o violentos en contra de la misma sociedad. Pensemos por un momento en aquellas personas que durante lustros han estado blindadas por el vacío normativo en lo que se refiere a la zoofilia o bestialidad[20][20]; es innegable que el Estado necesita ¿ y ha requerido a voces ¿ algún tipo de sanción ejemplarizante para conductas que por generaciones han sido abominables, pero frente a las cuales la política punitiva estatal no había centrado sus fuerzas, por considerarlas bagatelares o de poca relevancia social; pues bien, el aumento de conductas como éstas hace imprescindible que se active el papel del Estado y se generen reformas legislativas enérgicas encaminadas a sancionar estas prácticas que han aumentado de manera considerable[21][21] y frente a las cuales las autoridades administrativas y judiciales no pueden encontrar una respuesta. Mucho más encontrándonos en un país con clara tendencia histórica que profesa la religión católica apostólica. Todos aquellos que creen y profesan las lecturas bíblicas; no olvidemos que en la misma Biblia podemos encontrar varias referencias, por ejemplo en el Levítico 18:23 ¿No te unirás con bestia haciéndote impuro con ella. La mujer no se pondrá ante una bestia para unirse a ella¿.
Es por ello que a la hora de formular una política sancionatoria por las conductas cometidas en contra del bienestar de los animales, es evidente que todas las conductas que se cometen en contra de los mismos provienen directa o indirectamente de los humanos y estas atentan contra los principios mínimos que el Estado debe garantizar para la efectiva protección establecida principalmente en el artículo 79 Constitucional.
La importancia y la necesidad de reconocer una especial protección a los animales, fomenta una nueva culturización que debe ser asumida como un nuevo paradigma, sujeto de regulación desde lo público, a partir de un derecho emergente que se tipifica y materializa con la fuerza que le es inherente al derecho a la participación ciudadana y popular, la cual también expresa su soberanía al momento de concebir políticas públicas. En esta misma vertiente, algunas ciencias sociales y humanas han incluido el trato ético a los animales como una línea novedosa de acción e investigación, generando en torno al mismo diversas posturas académicas que se relacionan, en su mayoría, con el desarrollo de ciudades incluyentes, seguras, solidarias y por ende protegidas. Es así como la protección de los animales ha entrado a formar parte de la agenda pública de varias ciudades de Europa, Estados Unidos y América Latina, una vez los gobiernos han tomado conciencia de la importancia de este asunto como uno de los ejes vertebrales del desarrollo social, humano y de justicia ambiental en un sentido amplio, al reconocer que: ¿Al excluir la sensibilidad de nuestras relaciones con el ecosistema sentamos las bases para su destrucción, pues los equilibrios entre los individuos y las especies, trátese de seres humanos, animales o plantas, están mediados por los cambios que detecta nuestra disposición sensible. Es a partir de la percepción de cambios térmicos, olfativos, o por otro tipo de fenómenos preceptúales, que tanto las plantas como los animales generan procesos restitutivos que protegen la permanencia de la vida mediante la articulación de nuevas singularidades a las cadenas tróficas. Sin afectación sensible por parte de los seres vivientes sería imposible mantener el equilibrio ecológico.¿[22][22]

No hay comentarios:

Publicar un comentario